Trabajar con tus ídolos: la experiencia de un fotógrafo en festivales

Trabajar en conciertos y festivales como fotógrafo es mucho más que estar detrás de una cámara esperando el mejor disparo. Llega un momento en tu carrera en el que te cruzas con artistas a los que has admirado durante años, esos mismos que escuchabas en tus cascos o que veías en escenarios soñando con estar ahí. Y de repente, compartes backstage, los ves preparar su show y convives con su equipo más cercano.

Es fácil dejarse llevar por la emoción, pero tu trabajo exige otra cosa. Estos artistas están acostumbrados a tratar con cientos de personas al día en recintos de todo el mundo, y notar que frente a ellos hay alguien que los mira como iguales, que no pierde la compostura y que entiende lo que significa trabajar en su entorno, genera una confianza enorme. Esa confianza se traduce en respeto hacia tu trabajo. Cuando un artista o su equipo perciben que sabes mantener la calma y entiendes la importancia de su espacio, lo valoran. Y lo más curioso es que, cuando logras mantenerte profesional incluso con los artistas que más admiras, terminas disfrutando mucho más de la experiencia, porque dejas de verlos como ídolos inalcanzables y empiezas a apreciarlos como parte de tu propio camino en este oficio.

Y si estás viviendo esto, permíteme decirte que lo disfrutes, porque aunque a veces no seas consciente, estás cumpliendo el sueño de mucha otra gente. Estar ahí, con tu cámara en mano y el privilegio de contar esos instantes irrepetibles, es un regalo que merece ser vivido con intensidad. Y pese al cansancio físico de los festivales, los retrasos interminables y hasta algún que otro impertinente que puedas cruzarte por el camino, recuerda siempre que tener este trabajo es una auténtica suerte.

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